ENSEÑANZA ESENCIAL

Publicado en el Diario de Navarra. Javier Urra ofrece algunas pautas educativas para los padres: enseñar a pensar por uno mismo, capacidad reflexiva, enseñar a amar.

Es enseñar a pensar por uno mismo, para conseguirlo hay que elegir opciones que abran en el futuro un mayor número de opiniones.

Invitemos al debate de ideas, partiendo de las consensuadas y de altísimo valor expresadas en la Declaración de los Derechos Humanos.

Precisamos una educación que provea a los futuros ciudadanos de capacidad reflexiva para que actúe libremente desde la ética social, basada en una ética del carácter que ampara la lealtad, la integridad, el valor, el esfuerzo, la honradez y la dignidad.

Pensemos a lo grande, hagámoslo a lo lejos, desde el sentido común, sinónimo de no prejuicios propiciemos el libre pensamiento arrinconando las ideologías.

Somos parte de una comunidad cívica que trasciende generaciones, formemos por tanto a quienes nos sucederán para que desde su libertad vivan su vida. Sabemos que la educación es básicamente emocional y es la que vertebra la sociedad. Se puede enseñar a amar, a perdonar, pero también a odiar.

Abandonemos los prejuicios localistas, abrámonos al mundo, un mundo único, donde tiempo y espacio se reducen a un presente que se mira en el futuro, allí donde no hay cabida para sentirse excluyente o ningunear al individuo.

Constatamos que la personalidad de los líderes, los dirigentes, trazan los bocetos de la historia, de un planeta que es blanco y azul, no hay espacios para banderas de exclusión para el racismo siempre estúpido, basado en creencias infundadas que rezuman miedo.

 Se dice que se aprende de los errores más que de los aciertos, es verdad para los depredadores, no para las presas. Todos los totalitarismos buscan eliminar la individualidad, la capacidad crítica y sin embargo nuestra verdad debe forjarse en la contradicción de las verdades de los otros.

Somos seres humanos. No soy, somos. Pero singulares, la imaginación, la creatividad de cada persona es como su huella dactilar. Y dado que pensar es siempre individual, enseñemos a pensar por cuenta propia, a razonar, a desarrollar el pensamiento crítico, para comprender que todos estamos de acuerdo, en que no siempre estamos de acuerdo.

Es la filosofía la que nos permite ganar perspectiva para dar un impulso hacia los ideales colectivos de la humanidad, pues la historia refleja que es un continuo de tender puentes y destruirlos. No eduquemos en diferido, no cabe ser aséptico y equidistante entre el agresor y la víctima.

Los niños, los jóvenes han de asumir responsabilidades, enfrentar dilemas, pero hemos de abrirles horizontes, educarles de forma poliédrica, mostrarles la cosmovisión, no adoctrinarlos, ni ponerlos a la cabeza de las manifestaciones, ni arengarlos y cubrirlos con enseñas diferenciadoras.

La psicología nos hace ver que lo extremo, lo absoluto, se aproxima a lo patológico, que cuando un nacionalista radical dice “nosotros” se refiere a un “yo” hipertrofiado, en oposición a los otros.

El mundo consternado ha comprobado reiteradamente que quienes cometen los hechos más terribles como el holocausto tienen apariencia de normalidad y escuchaban sinfonías y besaban a sus hijos, y es que las ideologías extremas, la obediencia debida, la desresponsabilización, lleva a distanciarse de sus propias conductas, a banalizarlas.

Nuestra especie que es capaz de torturar, secuestrar, hará bien en no olvidar la ignominia, como acontece con los actos terroristas, puede haber perdón sí y solo sí la víctima o sus seres queridos y por propia iniciativa y voluntad deciden otorgarlo, y siempre ante sujetos indiscutiblemente arrepentidos, que reconocen públicamente el daño que han causado, que comprenden que también han destrozado su propia vida de forma irreparable, que muestran un sufrimiento ya y para siempre implacable.

Para que esta educación como siempre para el mañana fructifique señalemos que existe lo moralmente inconcebible como que un ginecólogo viole a sus pacientes y socialmente inaceptable como que un ex-pederasta y un ex-terrorista impartan clases.

Javier Urra

Ex-Defensor del Menor

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