UN HOMBRE BUENO

J_Urra con D_ Joaqui­n Rui­z-Gimenez en el Defensor del Menor

Este 27 de Agosto falleció D. Joaquín Ruíz-Gímenez.
Inmediatamente viajé al Tanatorio de Tres Cantos para dar un abrazo a Dª Mercedes, su esposa de 90 años y a alguno de sus muchos hijos a los que conozco.
El acto, era íntimo y familiar, pero asistí porque me siento hijo adoptivo de D. Joaquín.
La recepción de Dª Mercedes fue de profunda alegría. El ambiente era distendido y natural, precioso al estar rodeado de sus seres más queridos, su mujer  que le ha acompañado siempre, sus hijos que han proyectado su figura, los majísimos nietos y los prometedores bisnietos.
Una familia tan extensa como ejemplar.
D. Joaquín ha vivido mucho y con intensidad. Fue Ministro con Franco e inició la apertura en este país al tiempo de ostentar cargos del máximo rango en la Universidad. Asimismo disfrutó como embajador en el Vaticano.
Fue un hombre amante de la palabra que dirigió la revista Cuadernos para el diálogo que simboliza su talante.
Son muchas las horas que hemos hablado personalmente y donde me transmitió su experiencia como Primer Defensor del Pueblo, indicándome una anécdota. Una noche a altas horas recibió una llamada de una mujer angustiada y tras escucharla largamente le indicó que su problema debía ser resuelto por su abogado, la contestación que recibió fue “Si hombre, a estas horas voy a molestar a mi abogado”.
La anterior anécdota y el apoyo que me dio públicamente cuando fui nombrado Primer Defensor del Menor, sirvió de mucho para el impulso de esta Institución. Me transmitió que hay momentos en que uno tiene que aceptar silenciosamente la crítica formulada desde distintos flancos, que la independencia tiene un coste, pero bien lo merece.
Hombre afable, que gustaba del contacto, presidió durante trece años el Comité Español de Unicef dándole un impulso hasta entonces desconocido, generando toda una estructura y haciendo saber a los españoles la realidad de los niños de este mundo que compartimos.
Su capacidad de trabajo ha sido siempre inimitable y gustaba de contestar por escrito a mano tantas cartas como recibía.
Hay personas que aúnan en su carácter y físico señorío, liderazgo, simpatía y ternura, este es el caso de D. Joaquín Ruíz-Gimenez, persona y personaje irrepetible, pero no inimitable.
Hoy descansa en paz por la obra realizada, por una vida fecunda y por haber dejado sobre esta tierra la semilla del amor y la solidaridad, por haber trascendido de una amplia familia a una familia global, por haber llenado sus días de sentido humano y espiritual.
Con la serenidad que ha compartido hoy nos cabe a muchos intentar hacer algunas cosas que a él le gustarían se hicieran, esa es la magnífica herencia que nos ha dejado.

Fdo. Javier Urra. Primer Defensor del Menor. Patrono de Unicef.

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