LA IGUALDAD ES UN OBJETIVO

Publicación: Diario de Navarra
Fecha: 27 de Agosto de 2009.
Y es que hoy por hoy no es una consecución. ¿Cómo la valoran los jóvenes?
Hace poco me encontraba con unos 500 niños de un nivel cultural medio alto en la ciudad deportiva de Las Rozas. La primera pregunta que me formuló una niña de 12 años fue, “¿Si me meten mano sin mi permiso es acoso?” (recibió una gran pitada de los varones asistentes).
Segunda pregunta que me realizó un niño de 9 años, “¿Cuál es la razón de que en los anuncios publicitarios los varones parezcamos siempre tontos?” (recibió pitidos de las chicas asistentes). Le solicité que me pusiera un ejemplo y me indicó el anuncio televisivo de la Dirección General de Tráfico en la que era al padre a quien se le olvidaba poner el cinturón de seguridad al hijo.
Tercera pregunta que enunció una niña de 10 años, “¿Por qué no se deja jugar al fútbol a las chicas?” (pitidos de chicos).
Y yo  me pregunto, están captando los más pequeños una lucha de géneros en los adultos. ¿La legislación a favor de la mujer no aceptada por un número importante de varones más el denominado Síndrome de Alienación Parental está cual yedra introduciéndose en las bases de una verdadera igualdad impidiendo que se consolide?
Visitaba también hace poco un reconocido colegio en el que solo estudian varones y me argumentaban que es mucho  mejor para un aprendizaje específico. Lo dudo, pero permítanme que comparta una anécdota con ustedes. Yo estudié en el Colegio Chamberí de los Maristas y éramos solo chicos, saltábamos a mirar por la valla del colegio de enfrente a las niñas de las Damas Negras. Un día una hermana Marista me vio y mandó una carta a mis padres diciéndoles “Su hijo se desvía” (sin comentario).
Llevo preguntando públicamente y desde hace bastante tiempo cuántos chicos varones de 13, 14 o 15 años cierran el tapón del champú o del gel cuando se duchan y no se me argumente que los varones somos limitados, al menos no tanto como para girar un tapón, el problema es otro. Ya vendrá alguien, exactamente ella, la madre que lo cerrará.
Caminamos rápido en este país hacia la igualdad pero las mujeres siguen siendo las lectoras de los libros que tratan sobre la educación de los hijos y mayoritariamente quienes acuden a la llamada del profesor o a la consulta con el pediatra. Es más hoy trabajan fuera del hogar, en casa, cuidan de los hijos y ahora de los mayores con demencia senil.
El varón “ayuda”, pero no se implica al cien por cien. El patriarcado existente sigue imperando y la mujer sufre en mayor nivel de depresión, de estrés, de alopecia, de problemas gastrointestinales, lo que no acontece en los países nórdicos pues allí el varón educado más y mejor en los sentimientos entiende que es su derecho participar en todas las actividades domésticas y disfrutar junto al crecimiento de sus hijos.
Si es verdad que me preocupa escuchar de algunas madres cuando se separan “es mi hijo, pues yo le parí y le llevé durante nueve meses en mi ser”, esta frase resulta excluyente de un padre que también lo es.
Para una correcta igualdad el hombre tiene que hacerse muchos planteamientos e iniciar una revolución que hace tiempo llevo a efecto la mujer. Esta no es una guerra de géneros y requerimos del apoyo mutuo.
El género masculino se avergüenza al oír las noticias de malostratos a veces con muerte hacia las mujeres y no se identifica con esos malnacidos.
Sin embargo hay situaciones preocupantes. En España, las agresiones de hijos a los padres van aumentando anualmente. En el 2008, fueron 8000 denuncias las que llegaron a las Fiscalías contra hijos de 14 a 18 años, mayoritariamente los agresores son hijos varones y las víctimas, madres, mal pronóstico para las futuras parejas de estos jóvenes agresores que se habitúan a ser pequeños dictadores.
Les invito a escuchar algunas de las canciones de rap que se emiten, quedarán sorprendidos por el machismo y violencia que contienen.
No hemos de desdeñar que a España han llegado muchos inmigrantes de otras culturas donde la mujer es profundamente secundaria.
Otro dato preocupante lo hemos observado en un estudio que hemos realizado sobre qué ocultan los hijos a los padres, y donde hay chicas de 16 años que afirman “sé que si no me acuesto con mi novio, me dejará” (poco hemos avanzado).
Dejo al debate y reflexión del lector si pudiera rebrotar la irresponsabilidad del adolescente varón ante la facilidad de la chica para tomar “la píldora del día después” o interrumpir el embarazo.
Reitero que en la Feria del libro, mis libros sobre Educación de los hijos, los adquirían las madres que me solicitaban una dedicatoria, poniendo su nombre y el de sus hijos y cuando yo les cuestionaba sobre incluir el del padre o bien se encogían de hombros o simplemente decían No. Y habremos de cuestionarnos si es que las madres no dejan espacio para educar y compartir o es que los padres no se interesan profundamente y no dan un paso adelante.
Me planteo ahora que hay mujeres que deciden ser madres sin el concurso del varón, ¿cómo lo interpretará el hijo si es varón?
La igualdad, un derecho que a todos nos beneficia y que hay que inculcar ciertamente desde la más tierna infancia.

Escrito por

cookie directive