SIEMPRE GRACIAS. Premio Francisco Javier 2013

Javier Urra escribe este artículo en agradecimiento al premio que le ha concedido el Gobierno de Navarra, Francisco Javier 2013, por su dilatada y fructífera carrera profesional como psicólogo. La entrega del premio tendrá lugar el próximo 16 de diciembre, a las 20:00 horas, en el Teatro Conde Duque de Madrid (Calle Conde Duque, 11) 

SIEMPRE GRACIAS

Para alguien que nació hace 56 años en Estella, y fue bautizado como Francisco Javier y cuyo padre, de nombre Francisco Javier está enterrado en ese cementerio y cuyo hijo lleva con orgullo el mismo nombre de Francisco Javier por todo el mundo, no cabe mayor reconocimiento que el premio concedido por el Gobierno de Navarra, que representa a todas las navarras y todos los navarros, el premio del más universal de todos los tiempos.

Este galardón, que valora una dilatada trayectoria como psicólogo y en defensa de la infancia, dice mucho de quien lo concede, de los valores que sostienen nuestra Comunidad Foral, de nuestro compromiso por el presente y por el futuro.

En la vida se exige una actitud, una motivación, un compromiso, una razón y a mí y desde muy corta edad me ha sido dada, la defensa de la infancia y de la juventud, es por ello que me desempeño con vocación en la psicología y que he trabajado en centros de educación especial, reforma, en la Fiscalía y Juzgados de Menores, como Defensor del Menor, en el programa actual para padres e hijos en conflicto. Los dos grandes precursores de la Psicología en España eran navarros: Juan Huarte de San Juan y Santiago Ramón y Cajal.

Conocedor del palmarés de quienes me han antecedido en el premio, éste cobra, si cabe, más valor.

Como se dice en Madrid, “los navarros somos pocos, pero cundimos mucho” y es que hay algunas características generales que nos definen como: la nobleza, la sencillez, la lealtad, la palabra dada, el gusto por compartir, por disfrutar de la naturaleza, de la fiesta, de la tertulia, de la sobremesa y como no, de cultivar la cultura, de respetar las tradiciones, de valorar a esos ganaderos y labradores que permiten con su esfuerzo ser una región referencial en las universidades, en las investigaciones biomédicas y de ciencias de la salud, en ingenierías y arquitectura, en el periodismo, en las artes y en el deporte.

Navarra, que es recorrida por el Camino de Santiago, que colinda con regiones también históricas, que se nutre de la ribera, de la zona media y de la montaña, es un devenir, un sentir, un proyecto. Agradecidos a quienes nos antecedieron y comprometidos con los que nos continuarán.

Mi padre, cuando viajábamos y entrábamos en tan bello territorio, decía: “Ya me puedo morir”. Crecí en un hogar donde mi madre cocinaba platos navarros como la menestra de verduras o el ajoarriero y en mi habitación ha presidido siempre un mapa de Navarra que al comienzo era más grande que yo, y cuando me independicé, era ya de mi tamaño.

La jota que recuerdo es la de aquel niño que en la escuela lloró viendo en el mapa, pequeña la tierra donde él nació. No fue mi caso. Ser navarro es una suerte, y ya digo, compartida. Pero luego, cada uno debe contribuir con ahínco y perseverancia para dar contenido a la buena imagen que tenemos de gente incorruptible, que no entra en “chanchullos”, que lleva la cabeza bien alta y que mira a los ojos.

Mi madre que está afectada gravemente de Alzheimer me sonreía el otro día cuando le intentaba comentar el premio que ha recibido su hijo, del Gobierno de Navarra.

Recordaré siempre cuando hablando con mi íntimo amigo Juan Romero, psicólogo de la cárcel de Pamplona, fallecido el 12/12 del 2012, mi madre se sorprendió de que en la cárcel también hubiera navarros. Y es que en esta tierra, hay de todo, pero casi todo bueno, como el amor a la montaña, a la bicicleta, al frontón, balonmano y balompié y tantos y tantos que nos han antecedido ya sea en el rejoneo, o en la ruta Quetzal. Francisco Javier, un misionero al que no se le quedó pequeña Navarra, sino que supo sembrar sus valores, más allá de lindes y de mugas.

 Siempre os estaré agradecido. Por el impulso que supone este reconocimiento, como lo están también y me lo han hecho saber los profesionales de todos los lugares, especialmente de Iberoamérica, que se sienten concernidos por la Salud Mental.

Sirva éste de agradecimiento, aunque la profunda alegría se lleva en el corazón, este que hace 7 años sufrió un infarto y lleva 3 stens, o como diríamos nosotros “muellecicos”.

Me habéis tenido, me tenéis y me tendréis siempre alegre, esperanzado y a vuestra disposición.

¡Hurra por Navarra! Por esa tierra tan nuestra, por sus gentes, por su insigne bandera. Conversemos con un vino. Proyectemos la imagen de Navarra como sociedad que contribuye al progreso, al bienestar de un mundo justo, comprometido, único y solidario.

 

Javier Urra

Para ver el vídeo de la entrega del premio: http://www.dailymotion.com/video/x18hho0_javier-urra-premio-francisco-javier-2013_people

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